El propio Toño devaluó su marca personal, ya no es merenguero “de catálogo”

Escrito por el enero 22, 2017

En realidad, fue el mismo Toño Rosario quien se autoexcluyó del grupo de “los Cantantes” de merengue, y asumió convertirse en un “personaje”, que ha caracterizado por ya demasiado tiempo.

Joseph Cáceres, analista de arte por excelencia en el país, ha expuesto lo que pasa con los personajes en la música popular, de cómo agotan sus posibilidades comerciales, una vez la gente “se los aprende”.

Básicamente, el grupo de los Cantantes en nuestra música bailable lo componen Héctor Acosta, Fernando Villalona, Sergio Vargas, Milly Quezada, Alex Bueno, Miriam Cruz y Eddy Herrera.

Mientras tanto, el concepto “bandas u orquestas” es un renglón que ocupa prácticamente de manera exclusiva el grupo Los Hermanos Rosario.
Johnny Ventura es clase aparte, pues aunque su aura de leyenda le permitió disolver su Combo Show, su impronta en el arte desarrolla un modelo de espectáculo en que casi siempre se apoya en elementos corales, aunque nadie opaque su brillo de figura central.

Tal vez sea necesario decir que el sentido de este abordaje es establecer las figuras y agrupaciones que dentro del merengue se pueden considerar “de catálogo”, o sea, capaces de tocar fiestas populares rentables aún sin tener temas sonando en la radio.

Los exponentes de catálogo, que se apoyan en su amplio repertorio de éxitos, son quienes amenizan las escasas fiestas en las que se cobra entrada en el país, en comparación con lo que era la escena bailable de hace un par de décadas.

Igualmente, protagonizan los espectáculos en teatros y centros de actividades mejor cotizados, donde en muchas ocasiones comparten roles de estelaridad con figuras nacionales e internacionales de otros géneros.

También, estos artistas son los primeros en ser convocados para participar en iniciativas empresariales, como aniversarios, lanzamientos de productos, torneos de golf, tours, cruceros y actividades privadas, como bodas y cumpleaños.

Hay otras figuras merengueras que por su estatura en función de trayectoria obtienen aun una gran demanda, y quienes les contratan o acuden a sus presentaciones quedan por lo regular satisfechos con lo que reciben.

Ahí podemos enlistar a Ramón Orlando, Dioni Fernández, Wilfrido Vargas y Ruby Pérez, quienes no tienen sus orquestas de antaño, pero aun así mantienen un alto grado de actividad en país, y en caso de Vargas y Pérez, más en el extranjero.

Peña Suazo y Kinito Méndez constituyen una categoría especial, ya que aunque activos todo el año, necesitan sonar y pegar temas periódicamente para estar presentes en la mente del público.

El Jeffrey, quien hace unos años se posicionó con fuerza en el mercado, no pudo sostener esos niveles, y ha recurrido a moderar sus tarifas y aceptar contratos en lugares apartados para mantener cierto nivel de actividad.

Pochy Familia todavía saca provecho del enorme impacto que alcanzara La Coco Band por un lapso.

Hay quienes piensan que si Carlos Manuel -El Zafiro- y Aramis Camilo no se hubiesen ido del país, y siempre que el primero contara con cordura, posiblemente estarían ganando bastante dinero con sus respetivos y considerables repertorios de éxitos.

Naturalmente que esos dos confrontarían tal vez el problema de los personajes que se agotan, y que al se refiere Cáceres, ya que ambos asumían caracterizaciones.

The New York Band, protagonizó un gran regreso que podría o no ser sostenible, el tiempo dirá.

El Conjunto Quisqueya ha demostrado que la nostalgia navideña justifica su reunificación de cada año, y también La Gran Manzana y Patrulla 15 han vuelto a juntarse.

Es decir que el merengue de orquesta en sus modalidades romántica, humorística, callejera y picaresca, continúa con su poder de generar mucho dinero.
Definitivamente, los merengueros que mantienen vigencia gana n ahora mucho más dinero que en la “Epoca de los Años Dorados”, cuando en términos de rentabilidad, nuestro ritmo “era más salsa que pescao”, al menos en cuanto a las actividades.

Recordemos que en esos tiempos, el dinero, los apartamentos y buenos vehículos, les llegaban al exponente por vía de los contratos disqueros de Sony, CBS, Kubaney, Karen Records y otros sellos.
En cambio, ahora, las contrataciones de figuras artísticas de primer nivel implican pagos de montos muy abultados.

Pero Toño Rosario, que alcanzó éxito en su propósito de posicionarse como figura fuera del ámbito de su orquesta madre, Los Hermanos Rosario, y que tras pegar en Puerto Rico entró con fuerza inusitada al país en los años 90, puso en juego su capital artístico y se diría que lo depreció, por no decir que lo perdió.

En la discografía de Los Rosario, Toño figura con solo tres temas en casi todos los álbumes, y, como director que era de la banda tenía, que esforzarse en ayudar a su hermano Rafa a “enderezar” sus interpretaciones, ya que era un cantante “cruzao”.

Sin embargo, Rafa demostró ser buen alumno, y poco a poco perfiló un estilo que la gente asimiló y logró solventar la salida de Toño y consolidar Los Rosario como la banda emblemática del merengue tras la disolución del Combo Show de Ventura.

No obstante, desde su nueva plataforma, Toño, intérprete brillante del merengue romántico y melódico, pero también del rítmico basado en frases pegajosas, se convirtió en un monstruo de popularidad.

Hay que destacar que Toño Rosario se maneja con criterios exigentes en el montaje escénico, en cuanto a la estética de su espectáculo, en particular al sonido de su banda, la calidad de sus músicos y de sus equipos.

Pero he aquí que llegó el disparate de “Alegría”, que si se hubiese quedado ahí era soportable, pero entonces tuvo la virtud o la desgracia de pegar también el Kulikitaka, y hasta ahí hubo estabilidad en la figura de Toño Rosario.

Mientras la gente en las actividades de Sergio o de Villalona no se cansa de escuchar los temas viejos en que se sustentan, algunos con más de tres décadas de ser grabados originalmente, nadie se fuma esas payadas de Toño en estos tiempos.
Lo peor es que con la caída de su marca personal, su repertorio histórico: “Víbora del mar”, “Cumandé”, “Donde”, “Me olvidé de vivir”, etcétera, parecen haberse devaluado también.


Opiniones

Deja un comentario


Canción actual

Title

Artist